En qué mito vivo? Cuántos mitos crean mi realidad? Qué es un mito? Recuerdo que desde pequeño me fue difícil encajar en este mundo como lo percibía. Me costaba aceptar mi nombre, un nombre que no pertenecía a la cultura en Perú. Sentía que no pertenecía a mi propio lugar de nacimiento. Ese sentimiento se mantuvo por muchos años. Y así fui intentado adaptarme al mito del mundo. Al no poder sentirme parte de él y aceptar sus condiciones a seguir, decidí embarcarme por una búsqueda, contestar ese llamado. Es así como llegaron las plantas de poder a mi vida para guiar mi despertar y permitirme cruzar el umbral de la muerte y empezar a vivir un nuevo mito en mi vida.
“Los mitos han existido desde siempre, están en la raíz de cada pueblo, de cada tradición conocida, son la base de nuestra inmensa riqueza cultural. En tiempos remotos, los seres humanos encontraban en ellos pautas y ejemplos, consejos, direcciones y vías para encauzar la trayectoria que debían dar a sus propias vidas. Veían en ellos el camino que podía llevarles al descubrimiento y a la realización del sentido de la existencia, ese oculto y ansiado sendero que nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, a saber que somos uno con los demás y con toda la naturaleza que nos rodea”. Joseph Campbell
Recuerdo que ya no tenía esperanza por la humanidad. Todo me parecía muy confuso y triste. Solo cuando estaba cerca a la naturaleza podía encontrarme con esa parte de mí donde me sentía parte de todo. En algunas de mis experiencias con las plantas de poder, pude verme y aceptarme como soy; y aceptar al otro como es, encontrando ese centro en mí donde encuentro paz y comunión con el todo.
La primera vez que experimenté esto fue con una planta de la costa en el desierto cerca al mar; no tenía palabras para explicar tal entendimiento y conciencia que me quedé en silencio por muchas horas. Recuerdo que sostenía una sonrisa y procuraba asistir a cada una de las personas que me acompañaban y cuidar de alguna manera sus procesos. La naturaleza del desierto y el mar nos acompañaron profundamente.
Esta conciencia del amor, como podría decirlo, rebasó toda expectativa y condicionamiento sobre mi concepto o experiencia sobre él. Había descubierto en mí un nuevo estado del ser y el hacer. Empecé a ver y a sentir a la personas que me acompañaban como mis hijos e hijas. Era un sentimiento incondicional, alegría, empatía, aceptación, compasión y conexión. Mi personaje desapareció y me fusioné en esta vibración a la que mi mente no tenia palabra o racionalización alguna. Simplemente era. La vida humana es una alquimia divina. En ese entonces entendí tal vez como debe sentir un padre o una madre por sus hijos, y probablemente de alguna manera es ese mismo sentir del gran creador hacia todo. Un eterno espejo hacia el infinito.
Fue sin duda un momento de iluminación en mi vida. Todo tenia sentido y podia fusionarme con esta poderosa energía a la que podría llamar amor incondicional o super conciencia, donde mi ego confundido se curaba y me daba al otro como a mi mismo. Yo soy tu y tu eres yo. Bajo este entendimiento y conciencia, si yo podía sentir esto, tu también lo podías sentir, y comprendí que juntos podríamos anclar esta energía en la tierra y que esa gran conciencia del amor va mas allá de lo que me habían dicho o enseñado. Es un poder tan poderoso que le tenemos mucho miedo, tenemos miedo de amar incondicionalmente, de amar lo mas terrible y doloroso, de amarnos a nosotros mismos como a los demás, de amar el misterio, de amar la muerte y la vida. En mi entendimiento la super conciencia del amor incondicional nada puede hacerte daño, porque ya no existe el miedo como tal. Cuando nos fusionamos en ese amor nos convertimos en la energía mas poderosa que existe. Es allí que empecé a tener de nuevo la esperanza en mi y en la humanidad. Empezamos a reconstruir un nuevo paradigma, un nuevo mito planetario hacia un nuevo camino y caminar.
“Los motivos básicos de los mitos son iguales, siempre han sido los mismos. La clave para encontrar su propia mitología es saber con qué sociedad se identifica Ud. Cada mitología creció en una sociedad, en un campo delimitado. Entonces entran en colisión y en relación, se amalgaman y de esta manera surge una mitología más compleja. Pero hoy en día no hay fronteras. La única mitología válida hoy es la del planeta, y nosotros no tenemos aún esta mitología.” Joseph Campbell
Mi mito iba transformándose profundamente. Ya empezaba a ver la vida de otra manera. Me di cuenta que estamos lleno de mitos de creación, de guerra, de amor, de evolución, de profecías, de felicidad y demás mitos según la sociedad que uno se identifica. Muchos hemos sido impuestos a vivir ciertos mitos sin cuestionarlo, como el mito de la creación de Adan y Eva; y desde ese mito existir. Desde niño fui cuestionando ese mito, pues no me resonaba, y mas aun sentirme culpable por la crucifixión de Jesús.
Recuerdo años después, estar en la selva trabajando interiormente con una planta de poder de la Amazonía, y tuve una vision en la que estaba Jesús y una mujer a su lado. Supe de inmediato que era su compañera. Estaban los dos sentados en una pequeña colina. Jesús se levantó al verme, extendió sus brazos y me dijo: Te había estado esperando. Al instante sentí una sensación de alegría y paz muy profunda, y mientras veía su rostro, de pronto se congeló su imagen como una fotografía, y luego empezó a deformarse en espirales. De esa deformación empecé a ver imágenes de los metros subterráneos, la basura de las ciudades, la iglesia, miles de autos, guerras, edificios, gente enferma; y mientras veía todo eso comencé a tener mucha nausea y purgué profundamente. Sentía como iba limpiando toda la basura impuesta sobre Jesús y esta enfermedad, era como sacar estas bacterias de lo mas profundo de mi ser.
Luego de ese momento, recuerdo que vi una pantera negra en mi espalda y sentir como entraba a mi cuerpo, y me convertía en esa pantera. Me asusté al principio. Luego sentí como una sensación de protección me cubría, como si yo fuera un felino mas a su cuidado. Recuerdo que sentía mis manos distintas, las giré mirando hacia arriba y se armó un arco iris de mano a mano. Veía como todo mi cuerpo se volvía arco iris. Sentí entonces que un gran guardian empezó a acompañarme en el camino y lo agradecí. Toda esta experiencia fue un giro vital sobre el mito que estaba reconstruyendo. Tal vez por eso el mundo de las plantas resonaba tan profundo en mi, pues me brindaba nuevas perspectivas del paradigma y nuevos mitos a reconstruir.
Es por eso que esas intervenciones, programas y manipulaciones en todas las dimensiones a través de la política, historia, economía, entretenimiento, alimentos, industria, leyes, etc. son por los cuales este sistema matrix de control funciona y se retroalimenta, nos trabajan al miedo, mentiras y confusión para responder a sus necesidades energéticas y cortar nuestro camino de auto realización, empoderamiento, libre albedrío, amor incondicional y sobre todo cortar nuestra elevada conexión con el gran espíritu que nos une a todos. Aceptar esa oscuridad es parte de aceptar nuestra luminosidad para restablecer una comunión de integración con el ser humano. Es tan evidente ya darse cuenta de esta realidad, y cada vez mas muchos de nosotros vamos despertando poco a poco. El gran desafío está en sostener esta super conciencia, dejar de solo intelectualizarla para empezar a manifestarla también e incorporarla en nuestro cuerpo, mente y espíritu y abrazar este nuevo paradigma.
“La sombra es…aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior y culpable que extiende sus últimas ramificaciones hasta el reino de los presentimientos animales y abarca, así, todo el aspecto histórico del inconsciente…Si hasta el presente se era de la opinión de que la sombra humana es la fuente de todo mal, ahora se puede descubrir en una investigación más precisa que en el hombre inconsciente justamente la sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechables, sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber, instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc. La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”. Carl Jung
Tiempo después en otro encuentro con la misma planta de poder pude morir en vida. Estaba en total oscuridad. Abría mis ojos y no podia ver ni mis manos tocar mi rostro. Recuerdo un momento bajo el efecto de la medicina, en que ya no podia percibir que era arriba, abajo, izquierda, derecha, adelante o atrás. Estaba tan asustado y no podia sostenerme de nada, hasta que empecé a respirar conscientemente y en ese momento sentí mi cuerpo, como el gran sostenedor. Mientras observaba mi mente, mis miedos y memorias de vida en retroceso hasta llegar al punto de mi nacimiento, pude ver a dos personas en contraluz, eran mi padre y mi madre y entre ellos podía ver una ventana bajo la luz del día y a lo lejos una montaña con nieve, giré mi mirada hacia la izquierda y me vi en una cuna. Fue un momento interesante para mi, pues me por primera vez me sentí parte en donde había nacido y sentí una profunda conexión con la montaña y este hermoso lugar que llamamos Perú.
Mientras aún estaba absorbiendo este momento, surgió la visión de un buddha negro, con muchos colores intensos. Lo tenia al frente mío, observándome, mientras sonreía como un demonio, tenia varios brazos, me mostraba sus dientes y sus ojos giraban y me miraba de vuelta. Estaba tan aterrado hasta que en un momento sentí una voz y fuerza en mi interior, me recompuse en mi postura y le dije al buddha y a todo el universo que si creían que me estaban asustando, no lo estaban logrando. En ese mismo momento, al decretar esas palabras, el buddha negro explotó en miles de colores y de pronto se transformó en un buddha blanco, con los ojos cerrados y un ligera sonrisa. Ahí pude sentir y comprender una profunda paz y compasión en todo mi ser. Fue un momento muy especial en mi vida, que hasta ahora recuerdo con claridad y mucho agradecimiento. Comprendí que cada buddha (negro y blanco) tienen una función que se complementa de una a la otra, como se dice en la cosmovisión andina, la complementariedad de la existencia. Un gran verdad universal.
Después de algunos días llegó a mi el libro Tibetano de la Muerte, y comprendí todo lo que me pasó, los 3 bardos, el proceso de la muerte y mi conexión con el estado vibracional de la muerte, y la función del buddha como enlazador del umbral de la muerte y la vida. Investigando posteriormente encontré que el buddha negro se le llama Mahākāla que en Sánscrito significa mahā (महत्; “grande”) and kāla (काल; “tiempo/muerte”), el cual significa “mas allá del tiempo” o “gran muerte”. Como Chöghyam Trungpa lo describe in “The Myth of Freedom”, sus cuatro brazos representan los cuatro karmas: en un brazo izquierdo sostiene una taza del cráneo de amrita, el néctar embriagador de los dioses, que es un medio de pacificación. En otro brazo derecho sostiene un cuchillo de gancho, un símbolo de enriquecimiento. El segundo brazo derecho sostiene una espada, la cual es una manera de magnetización que agrupa todas las energías. La espada simplemente se agita y las energías se reúnen. El brazo izquierdo restante sostiene el tridente que destruye o subyuga. Sus tres puntas corta los tres problemas esenciales humanos de la pasión, la agresión y la ignorancia en un solo empuje.

Mahākāla
Mientras que el buddha blanco se le conoce como Amitābha y se traduce simplemente como “Luz Infinita Completamente Consciente”. Es el buddha representante de la suprema mente de todos los Budas. Cuenta el mito que a través de sus esfuerzos, Amitābha creó la “Tierra Pura” llamada Sukhāvatī (Sánscrito: “que tiene felicidad”). Sukhāvatī se encuentra en el extremo occidente, más allá de las fronteras de nuestro mundo. Con el poder de sus votos, Amitābha hizo posible que todo aquel que lo llamara pudiera renacer en su tierra, para ahí recibir su instrucción en el dharma y finalmente convertirse en bodhisattva y a su vez en buddha. Entonces, estos mismos bodhisattvas y buddhas regresarían a nuestro mundo para, a su turno ayudar a más personas.

Amitābha
Luego de esta experiencia empecé a revalorar mi cuerpo, mente y espíritu, mi familia, amigos y cada momento de mi vida y a estar muy agradecido. El mito de dios, de lo espiritual tomaba mas forma y entendimiento. Luego de aquella experiencia de muerte empecé a vivir. Comprendí que aprender a morir es aprender a vivir, en simultáneo y en el presente. Nuestro paso por la Tierra es tan fugaz como el pensamiento mismo. Quiero aprender de esta experiencia de estar en cuerpo, mente y espíritu y atravesar este gran umbral de vida/muerte en mayor conciencia y alegría. Ahora veo cada día como un misterio en sí mismo, y eso me emociona mucho por que puede pasar cualquier cosa. Ahora después de algunos años de caminar, sigo aprendiendo a emocionarme por el misterio mismo de la vida/muerte, sea lo que sea que traiga. Intentando andar sin miedo, mas si atento y mas presente, sin etiquetar o juzgar los acontecimientos como buenos o malos. Son lecciones y experiencias que nos ayudan a expander nuestra conciencia y sabiduría para mantener esa conexión con la voluntad divina.
“La muerte no discrimina: nos despoja de todo. La fama, la riqueza y el poder son absolutamente inútiles en el estado de desapego total de los últimos instantes de nuestra existencia. En ese momento, en lo único que podemos confiar es en nosotros mismos. Debemos afrontar la muerte con solemnidad, con la sola armadura de nuestra cruda humanidad, con el registro real de nuestras acciones, de acuerdo con las elecciones que asumimos en la vida. “. Daisaku Ikeda.
El gran desafío de aprender a vivir y a morir día a día es clave para liberar nuestro ser de todo miedo y condicionamiento. Son parte de lo mismo. Si nuestro ego tiene miedo, intentará como pueda por ser el centro de atención y generar un nuevo drama al que agarrarse para justificar su dolor y darle sentido a su existencia, su mito o historia. Si nos atrevemos a sentir y pensar distinto, a dejar morir ese dolor, estaremos abrazando al eterno sufrimiento y curando nuestro ego dolido, para que luego ese ego se transforme en el guerrero/guerrera o héroe/heroína que buscará encontrar su propósito y servicio, la sabiduría y el gran amor; y para eso tenemos que atravesar muchos desafíos y cruzar el umbral de la vida/muerte en plena confianza en nosotros mismos y el gran misterio. Ese encuentro será lo que determine la siguiente etapa en nuestro caminar. Y es que en mi experiencia con las plantas de poder, tienen la capacidad de ayudarnos a atravesar el umbral de la vida/muerte, de encontrar ese guía mágico, de relacionarnos con nuestro lado oscuro e iluminarlo, de ver los obstáculos y crisis en nuestras vidas como posibilidades de cambio y transformación, de perdonar y aceptar, agradecer y celebrar, de unificar nuestro lado femenino y masculino, de reincorporar el mundo material con el mundo espiritual en nuestra vida diaria. Las plantas me permitieron la posibilidad de escribir un nuevo mito, desbaratando los mitos que ya no tenían sentido en mi, para así abrazar un nueva mitología que me permita redescubrir quien soy, quiénes somos, hacia dónde vamos, cuál es nuestro propósito en esta vida, etc. El mito nos sostiene y le da un sentido a nuestra vidas, para sentirnos vivos y felices.
También aprendí que en este camino de las plantas de poder, como en todo lo que los seres humanos usamos, puede generar una gran confusión, en vez de despertarnos nos vuelve a dormir. Hay una cuerda muy delgada que nos mantiene en el centro de la realidad, ese gran camino del medio que hablaba el Buddha, el camino de la moderación. Una cuerda que se afina y desafina constantemente. Y es que en estos tiempos de transición se ha despertado mucho el camino espiritual con las plantas de poder, cosa que ha liberado a muchos de tantos condicionamientos y enfermedades como a otros todo lo contrario. Hay gente confundida y algunos hasta intencionalmente abriendo estas puertas de transformación para crear mas dependencia y mas enfermedad pues así se genera mas dinero, y es que esa misma enfermedad del mundo que se retroalimenta con el sistema matrix de control y demás entidades lo contagia casi todo, hasta este maravilloso camino de liberación a través de las plantas de poder. Lo que no pueden tocar es tu capacidad de amar incondicionalmente y tu libre albedrío de tomar tus propias decisiones. Siento que través de la experiencia (físico-emocional), el conocimiento (intelectual) y la sabiduría (espiritual) vamos a iluminar esa oscuridad de la que estamos enfrentando y aprendiendo para encontrar un nuevo mito a seguir y reencontrarnos con nosotros mismos en ese estado de profunda gracia, amor y armonía con el todo.
Finalmente, en que mito vivimos? En el mito de Jesús? En el mito del dios dinero “In God we trust”? En el mito de las plantas de poder? En el mito del buddha? En cuántos mitos vivimos? Los mitos son los cuentos de nuestra búsqueda de la verdad, de su sentido y significado a través de los tiempos. Es parte de nuestra naturaleza humana. Todos necesitamos contar nuestra historia y entenderla. Necesitamos comprender la muerte y enfrentarla, y todos necesitamos también ayuda en nuestro pasaje del nacimiento a la vida y después a la muerte. Necesitamos que la vida tenga significado, que toque la eternidad, que comprenda los misterios, que descubra quiénes somos. En estos tiempos de transición hacia un nuevo gran ciclo, vamos descubriendo nuevos mitos, nuevas formas de comprender, experimentar y vivir nuestras vidas. Los terremotos y fuerzas telúricas, a nivel material y psicológico, hacen caer esas estructuras y mitologías que ya no tienen mas sustento para encontrar nuevas verdades en nuestro interior que nos permitan acceder a una conciencia superior y tal vez redescubrir un nuevo mito planetario.
“Dicen que lo que todos buscamos es el sentido de la vida. No pienso que eso sea lo que buscamos. Creo que lo que buscamos es la experiencia de estar vivos, de modo que nuestras experiencias en el plano puramente físico tengan resonancia en el interior de nuestro ser y nuestra realidad más íntimos, de modo que realmente sintamos la alegría de estar vivos. Y eso es lo que estas claves (mitos) nos ayudan a encontrar dentro de nosotros mismos”.
Joseph Campbell

 

Reconstruyendo mi mito. (Las Aldas, Perú – 5,000 años)