“Los ritos de pasaje son ceremonias de transición que tienen como objeto hacer pasar a los individuos de un estado determinado a otra en la vida de una persona. En muchas sociedades, el paso de la condición infantil a la adulta se vincula mediante un rito de paso, la iniciación. Por ejemplo, en cierta sociedad el niño es raptado y devorado metafóricamente por un monstruo: muere, así, en cuanto niño, y ha de afrontar una serie de desafíos que ponen a prueba su idoneidad, en especial su valor. En el curso de la iniciación adquiere un conocimiento especializado, esotérico. Tras superar la prueba, se reintegra a la comunidad como adulto, con un nombre nuevo y algún tipo de marca (cicatriz, mutilación ritual, etc.) que permite que los demás iniciados lo reconozcan como un igual. El iniciado tiene derecho a fundar una familia y participar en las instituciones. Quienes no superan la iniciación se convierten, en cambio, en marginados.” — Arnold Van Gennep 1873-1957
Como podemos ver, en la Tierra están sucediendo intensos climas de frío, calor, lluvias, sequías, intensos movimientos y transformaciones. La Tierra es un ser vivo, siente, respira, piensa y tiene una vida, una vida distinta a los humanos pero que a la larga es vida también. Se habla mucho del cambio climático en estos últimos años y hasta ahora no vemos, en mi entendimiento, el real punto de este cambio. Veo el cambio climático como un rito de pasaje planetario, como un adolescente pasa a la adultez. Siento que nuestra sociedad es un adolescente, adolece de muchas cosas y no encuentra el apoyo y sustento de una familia y/o comunidad en una conciencia elevada que lo sostenga y abrace y lo guíe en su transformación. Un adolescente al que nadie le enseño realmente a caminar la vida/muerte. Es un adolescente triste, frustrado, dolido y muy confundido, que quiere crecer y no sabe como. Actúa de maneras inconscientes, sin la guía, ni el conocimiento. Es un adolescente muy distraído por una matriz de control y manipulación, que solo responde ante ella en modo de supervivencia, pues nadie le dijo que la vida va mas allá de esa matriz. Por eso nos cuesta ver nuestra profunda relación con la naturaleza de la Tierra. Vemos la vida desde lo que nos enseño la matriz, como un “padre” todo poderoso que lo sabe todo, del que aún dependemos, y al quien que también necesita crecer. Un padre que no quiere crecer ni quiere que crezcamos.
Crecer, pasar de ser un niño a un hombre y de niña a mujer es una transición compleja, llena de obstáculos y, a veces, incompleta. La sociedad moderna, a menudo, percibe a la adolescencia como “la edad difícil” y los jóvenes adolescentes son etiquetados como delincuentes juveniles, irresponsables, propensos al riesgo y conflicto. Mientras que algunos adultos piensan que su propia adolescencia fue la época más difícil, para los jóvenes adolescentes es una etapa de exploración, toma de riesgos y quiebre de estructuras. — Martin James Peake
Vivimos en total conflicto que lo hemos aceptado como normal, es parte de la norma de ser normal, y no hacemos nada por soltar al “padre” y tomar las riendas de nuestros caminos, pues muchos también no quieren asumir tremenda responsabilidad y prefieren seguir siendo adolescentes irresponsables, creyendo que “el padre” va guiarlos y decirles que ser y hacer. Entendiendo “el padre”, como la sociedad, el estado y la religion, la matriz de control. Duele crecer y es parte de nuestra naturaleza. Nos guste o no, tendremos que enfrentar esa transición eventualmente y hacer un trabajo con la sombra. Por temor al rechazo vamos creando una máscara social que nos distancia del núcleo original de nuestra alma. Relegamos al ámbito de la sombra el odio, la ira, celos y envidias, la lujuria, conductas adictivas y agresivas entre otras. La sombra se muestra cuando algunos rasgos de carácter que vemos en otras personas nos irritan y nos afectan profundamente. Proyectamos en nuestras relaciones aquellos aspectos que nos son difíciles de integrar a la conciencia reflejando nuestra imposibilidad de trabajar sobre la sombra. Así mismo nos sucede con la sociedad, reflejo de nuestra sombra. Al adolescente le cuesta entrar a la sombra, se vuelve rebelde de la sociedad y de sí mismo, pues no le gusta aceptar eso que no le gusta o le incomoda. Es un trabajo que nos convoca a renunciar a los ideales de perfección para lograr la integración. Es decisivo en el camino, pues no posibilita a aceptarnos, dejar de culpar a los demás y así abrirnos a la tolerancia y a la compasión.
La desilusión es parte del proceso, pues quebramos el paradigma de lo que habíamos creído como real por mucho años y transitar a lo desconocido nos asusta. A muchos nos cuesta quebrar tal paradigma, es como un terremoto que a nadie le gusta pasar. La humildad se vuelve clave en este proceso. Al final de la tormenta, al otro lado habra un nuevo entendimiento, una nueva consciencia, una nueva visión que te ha estado esperando.
Después de pasar aquel rito de pasaje, la familia y la comunidad reconocen el nuevo ser. Los ritos de pasaje fueron fundamentales para muchas culturas ancestrales, pues eran vitales para sus procesos sociales. Le daban mucha importancia pues de ese pasaje se transforma el ser y el hacer, la comunidad, la sociedad. Hoy en día los ritos de pasaje están disfrazados según la religión y la sociedad, en misas, fiestas o iniciaciones, sin ningún efecto a nivel humano y sagrado.

Misa de quinceañera
“Si el rito se vuelve profano, tan sólo denota un cambio en la forma de interacción humana en correspondencia con el reconocimiento de unas distintas y muy precisas formas de religiosidad o de sacralidad, y quizá transforme sus manifestaciones externas, pero dejando incólume su funcionalidad. En el mundo indígena, toda actividad, por simple que fuera, estaba relacionada con una totalidad; lo humano y lo divino dialogaban continuamente.” — Leonardo Otálora Cotrino
Entendiendo así la raíz de este proceso, el clima, que es la naturaleza de la Tierra en movimiento dinámico, esta influyendo profundamente cada momento en nuestras vidas, desde el aire, tierra, agua, fuego, calor, lluvia, etc; de maneras muy sutiles y a la vez muy intensas, como una suave brisa del mar a un profundo terremoto. La naturaleza nos hace pensar, sentir y actuar de cierta manera. Ahora la psicología moderna trabaja el concepto de ecopsicología, la cual reconoce que no podemos existir separados de la Naturaleza y que solo podemos afrontar la vida cuando restauramos nuestra conexión con la totalidad de nuestro ser, con la totalidad de nuestro planeta. Podríamos decir que casi todas las culturas ancestrales supieron vivir en armonía y aprendieron a leer estas señales de cambio tanto en la tierra como en el cielo, e intentaron lo mejor que pudieron para navegar sus olas, adaptarse y sobrevivir, pues ellos ya vivían en una profunda relación con la naturaleza de la Tierra y el Cosmos.
El Perú, antes que se llamase así, desde épocas pre hispánicas y hasta la actualidad, ha sido y es un lugar de monitoreo y lectura de los cambios climáticos a nivel de la Tierra. Supieron oler, escuchar, mirar, sentir esos cambios que iban avisando. Es así que para estas culturas muchos aspectos de la naturaleza de la Tierra y el Cosmos y su relación con el ser humano estuvieron representados en sus artes, honrando los momentos de profunda abundancia o de sequía, haciendo sagrado lo que para ellos era parte del misterio creador, haciendo evidente que sus vidas dependían de la Tierra. A través de sus desafíos y procesos humanos, muchas de estas culturas ancestrales nos dejaron la experiencia y evidencia de una manera de aprender, ver y vivir en la Tierra.
Hoy en día hemos llegado a un punto en la historia de la humanidad en la que esa relación humano-naturaleza casi se olvida, sigue dividida, pues seguimos mas separados de nosotros mismo y del otro. Tenemos miedo a la naturaleza. No vemos que el cambio climático es un cambio del ser humano también, pues no están separados. Asumir la conciencia de nuestras acciones, pensamientos, palabras y decisiones son parte de este rito de pasaje planetario a una nueva consciencia del ser y el hacer, y honrar los procesos de transición, de cambio. Este cambio climático, cambio de conciencia nos llama a restablecer una nueva relación con la Tierra y nosotros mismos. Un llamado de atención a nuestros estilos de vida, nuestras formas de pensar, de sentir, de actuar, de consumir, de vivir/morir de otra manera, de aceptar lo diferente, de entender que el equilibrio es delicado, cada cosa que hacemos y dejamos de hacer afecta nuestra vida y la de otros.
“En vez de limpiar su propio corazón, el fanático trata de limpiar el mundo. El hombre no debería estar al servicio de la sociedad, sino la sociedad al servicio del hombre. Cuando el hombre se pone al servicio de la sociedad, tienes un Estado monstruo. — Joseph Campbell
La Tierra, el clima, seguirá su proceso natural de cambio y transformación. Siento que, hoy el desafío de nuestra sociedad adolescente es sintonizar con la Tierra, en este rito de pasaje planetario, en este tiempo de transición de hacer un trabajo interior individual honesto y sincero, de dejar el adolescente y convertirnos en adultos soberanos conscientes de nuestra nueva etapa, reconociendo la divinidad sagrada mas allá de cualquier matriz, política, tradición o religion en nuestra vida. La Tierra nos llama a despertar, a transformarnos, a religarnos. Si la escuchemos mejor, nos ensañaría mas sobre nosotros.
“Puedes llevar un caballo al agua, pero no puedes obligarlo a beber” — Proverbio Aymara
Finalmente es un proceso individual, cada uno y una tendrá que pasar y experimentar lo que necesita aprender en su camino. Habrá muchas dificultades y obstáculos que atravesar. Nadie nos dirá como hacerlo, mas si nos podrán guiar algunos en el camino. El guerrero se convierte en guerrero cuando se levanta de una caída y se reconstruye así mismo. El camino nos destruye y nos reconstruye, y así todos los ciclos naturales nos van dando forma, como el agua a la piedra. “Yo tengo incluso una superstición que ha crecido en mí como resultado de la acción constante de las manos invisibles: que si sigues el camino de tu corazón te colocas en una especie de sendero que ha estado allí todo el tiempo, esperándote, y la vida que deberías estar viviendo es la que estás viviendo. Cuando puedes ver eso, empiezas a encontrar gente que está en el camino de tu corazón, y que te abre las puertas.” – Joseph Campbell
“Si quieres que la humanidad avance, derriba todas las ideas preconcebidas. Sacudido así, el pensamiento se despierta y se vuelve creativo. De lo contrario se queda fijo en una repetición mecánica a la que confunde con su verdadera actividad. Nuestra tarea no es seguir eternamente repitiendo lo que el hombre ya hizo, sino alcanzar nuevas realizaciones e insospechadas maestrías. El tiempo, el alma y el mundo se nos ofrecen como nuestro campo de acción; la visión, la esperanza y la imaginación creadora representan nuestros estímulos; la voluntad, el pensamiento y el quehacer son nuestros muy eficaces instrumentos. ¿Qué es Dios, después de todo? Un niño eterno jugando un juego eterno en un jardín eterno. – Sri Aurobindo